Las cosas buenas de la vida
La magia de la luz matinal encanta y perfuma las horas
Que hemos de caminar diariamente sin descanso ni reposo
Es una maravilla poder andar sobre nuestros pasos toda la vida
Como el corazón que late cada instante así es nuestra existencia
Continuidad dialéctica sin límites sin espacios ni tiempos.
Gracias Dios por las cosas buenas de la vida
Solo un poder sobrenatural y etéreo ha podido pintar el arco iris
Universal e infinito
Podrá el hombre algún día viajar a las estrellas sin nombre
Navegar por un hoyo negro o por alguna dimensión desconocida
Pero jamás podrá hallarte ni alcanzarte sin humanidad
Porque lo hermoso y trascendental de tu inmortalidad
No es la creación de todo lo que existe
Sino tu propia muerte como hombre.
Cuesta escalar la montaña y es natural que así sea
Solamente tras un largo y prolongado esfuerzo
El sufrimiento y el dolor se mitigaran en un vaso con agua
La sed del hambriento es diaria
Y por siempre hasta el día postrero
Como el vino virtuoso que recorre las venas
Como los surcos en la tierra
Como las arrugas en la frente, la cara, las manos.
No hay otra manera de ser y existir
Que vivir
Sabiendo que cada instante es una oración
A la muerte.
Esa es la contradicción
Y a la vez, la asombrosa elegía
De nuestra presencia terrenal
Un credo extraordinario de fe
En comunión con el cosmos:
Realmente un milagro de Dios.
La dicha es un manjar que está a nuestro alcance
Y que no probamos
Porque aún recordamos el dolor del parto
El primer llanto en el vientre
Y la marca indeleble de Caín sobre nuestra frente
Como complejos arcanos.
Los males del mundo no han hecho olvidar
La esencia espiritual del hombre
Caminar sobre sus propios pasos
Transitando el camino de ayer
Como una repetición del mañana.
El dolor será por siempre y para siempre
Pero es la sal,
Lo que importa es la poesía
El amor
La libertad
Las cosas buenas de la vida.
Nuestros sentidos deben amar
El azul infinito como un pájaro alado
El sabor de la cereza
El eco de nuestras voces olvidadas
El perfume del tiempo sin edad
La dulce caricia de la pregunta sin respuesta
Los hijos que perennizan lo irrepetible
Lo simple que nos dice que solo somos dioses
Del Apocalipsis
E inexorablemente a la muerte que nos eleva
A lo humano,
Lo demás que sea lo que debe ser
Un baúl sin fondo y sin límite
Sepulcro de nuestros ayes
Porque llorar y sentir dolor será por siempre
Pero nunca una queja o un lamento
Será un grito ingrato a la vida.
Un sol espléndido, ¡hermoso¡
A través del cristal se transluce
Como un reflejo del alma
Será luz por esta mañana
Será luz mañana
Son las cosas buenas de la vida
Como telón final
De alguien que muere sin haber vivido.
15/10/2007
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